8 de marzo:  Día de las Mujeres, Memoria y Reivindicación

Las plantas se revelan y curan. Nos hablan en sueños, decimos que las plantas tienen su Madre. El río, la Madre del río, las Madres de las cochas, la Madre del mijano, la Madre Amazonía. MUJERES. 

En este territorio nuestro, tan maravilloso y tan amenazado, la fuerza, la sabiduría, la esperanza tiene rostro femenino. Como las mujeres que ha parido esta tierra. Con cantos dulces y manos desgastadas por el trabajo en la chacra, curan, crean, creen.

Para el pueblo kukama, las mujeres son las portadoras de la cultura, las portadoras de las sabidurías sobre las plantas, los secretos de la agricultura, las mujeres: el shungo, el centro. 

Durante cientos de años, las mujeres hemos sufrido muchas vejaciones. Desde la conquista, a la época del caucho, violentadas, prohibidas, denigradas. Vejaciones que no nos han detenido, y que en medio de dolor y el miedo, nos levantamos, encontramos formas para seguir, pero exigimos justicia y respeto. 

Y en nuestras propias casas, golpeadas, abusadas, maltratadas. Cuando vamos por las calles, con miradas y palabras. En las organizaciones y federaciones, donde siempre se impone la “palabra de hombres”. Un desafío que no corresponde solo a las mujeres, sino a una sociedad que no está lista y que sigue aplastando e imponiendo sus miradas machistas. Una sociedad que sigue creyendo que el cuerpo y las almas de las mujeres le pertenece. 

Este 8 de marzo denunciamos también la negligencia de un estado, desde local hasta lo nacional, que no nos respeta, que nos re victimiza, que se burla de nuestros dolores y heridas, y los vemos constantemente en la fiscalía, en la policía, en el sistema de justicia. En un centro de emergencia mujer, que parece nunca estar disponible. 

En una clase política que ni si quiera nos toma en cuenta en sus planes de trabajo, y que en un año electoral es un triste vacío. 

Este 8 de marzo, nos alzamos una vez más, juntas, para decir las felicitaciones y flores son solo adornos. Queremos derechos, garantías y familias libres, abiertas a construir juntas nuevas formas de criar a nuestros hijos.  Queremos criar a nuestras hijas sin miedo. Nos falta mucho. Luchemos juntos, para que las mujeres podamos acceder a los derechos, a una educación de calidad, al acceso al trabajo, a salud de calidad y de acuerdo a nuestras necesidades. 

Este 8 de marzo honramos a todas esas mujeres indígenas, parteras, animadoras cristianas, promotoras de salud, líderes, las que migran, que luchan, que defienden dentro y fuera de sus propios hogares, en sus comunidades y territorios, un futuro más libre, más justo, más digno para todas. A nuestras abuelas, que han sembrado lo que hoy cosechamos. A cada una de nuestras hermanas. 

Este 8 de marzo recordamos los procesos que han existido de organización de mujeres, en nuestra Nauta, en nuestra región que han traído tantos frutos, y nos convocamos y nos invitamos a organizarnos, a participar, porque la historia lo ha demostrado, porque en el mundo está sucediendo:  solo juntas se levantará esta voz, porque si tocan a una respondemos todas.

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